El cómico gráfico que acompaña este artículo, un antiguo rollo fotográfico esforzándose en evolucionar hacia un nuevo estándar de almacenamiento (SD Card), ilustra perfectamente el impacto de la tecnología en los negocios a nivel mundial.
No obstante, por lo que leo en El Caribe, El Hoy, CDN y otros medios, parecería qué, en lugar de sumarse a esta tendencia mundial del mercado digital, una parte del sector empresarial dominicano -hasta los productores de huevo (no sabía que hay gente comprando huevos electrónicamente)- ve en Internet a su peor enemigo.
Y de verdad lo siento señores empresarios, pero no nos tragaremos sus argumentos. El ahorro en las compras por internet nos genera tranquilidad, y contribuye con la promesa del Presidente Danilo Medina de mejorar la calidad de vida del dominicano. Lo que significa que el estado tiene la obligación de velar por el bienestar emocional de todos y no sólo por el interés económico de ustedes.
Hasta ahora la ONEC no ha sido lo suficientemente sensata como para darse cuenta de qué, en sus críticas falaces, las alternativas propuestas han sido aún peores. Porque básicamente, detrás de su supuesto interés en la igualdad, no existe una propuesta por otorgar mejores políticas que beneficien al consumidor, sólo tratan de obtener ventajas para ellos, igual que siempre. Así que por enésima vez: ¡no lo aceptaremos!
En primer lugar, porque con la firma del DR-CAFTA los más beneficiados han sido los mismos empresarios locales y, esa exención de no pagar impuestos en compras con un valor menor a los US$200 ha sido el único beneficio directo obtenido por los consumidores con el Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos. Y no señores empresarios, apunten para otro lado porque no nos lo arrebatarán.
En segundo lugar, sobre declaraciones del economista Andy Dauhajre en un artículo publicado en El Caribe, donde asegura qué "9,785,869 dominicanos no compran por internet", si menos del 5% de la población dominicana es quien compra por internet, ¿cómo puede a la vez ser responsable directo de la pérdida de empleos, el cierre de plazas y quiebra de miles de negocios? ¿No existe la más mínima posibilidad de que todo esto sea culpa del propio sector empresarial? Debería mostrarnos el dato de cómo llegó a tal conclusión, porque si no lo hace deduciremos que está usando como argumento un error inverso. Que intencionalmente -un economista valiéndose de un error inverso- o por desconocimiento, en cualquiera de los dos hipotéticos casos, sería muy preocupante que alguna vez delegaran en usted la responsabilidad de la política económica de este país.
En tercer lugar, sobre el sindicalista Francisco Ramírez, secretario general de la Confederación de Trabajadores Unitarios (CTU). Quien irónicamente declaró su apoyo a los verdugos empresarios que desean eliminar la cesantía del código laboral dominicano (en contra de consumidores ídem, como él ¡Jesú manífica!), le aclaro qué, si tal cuál afirma el economista Andy Dauhajre "del 2000 al 2013, el sector comercial formal apenas pudo crear 9,315 empleos", es imposible que sólo por no gravarse compras por internet pierdan 100,000 empleos (casi 90.7% más de los creados en trece años). Esa cantidad es sólo una proyección o estimado, basado en una media geométrica, por lo que no es un dato certero (porque el futuro nadie lo conoce).
Y, apropósito de empleos, si "del 2000 al 2013, el sector comercial formal apenas pudo crear 9,315 empleos", sería interesante que el señor Dauhajre para el correcto entendimiento de todos, sustentara (favor sustentarlo con números, que por fe sólo se confía en Dios y usted no lo es, ¿o sí lo es?) ¿Cómo compras por internet con exención de impuestos hasta los US$200 sólo desde el 2005, pueden ser responsables del crecimiento geométrico de empresas y la pérdida de capacidad del sector empresarial para generar empleos, que viene sucediendo desde el año 2000?
En cuarto lugar, nueva vez sobre declaraciones del señor Andy Dauhajre, de esos 9,785,869 dominicanos que no compran por Internet y que repentinamente tanto le preocupan, ya que exige equidad en los privilegios, le cuento que elegir artículos con un ahorro de hasta 200% y más en su precio no es un privilegio sino un derecho, el derecho a elegir que constitucionalmente tiene todo ciudadano dominicano. Además, siguiendo con lo que usted llama privilegio, existen 2,858,745 dominicanos (dos millones ochocientos cincuenta y ocho mil setecientos cuarenta y cinco) que gozan de subsidios con dinero en efectivo, directamente desde el estado en Bono Gas Hogar, Bono para pagar la Luz, RD$3,420.00 pesos mensuales en Bono Gas Chófer (mientras los demás compramos combustible caro y sin ayuda), entre otros tipos de tarjetas solidaridad. Y dicha cantidad de personas es seis veces mayor a los 471,855 dominicanos que según sus cifras pudieron haber comprado algún artículo por internet en 2012, y quienes lamentablemente no gozan de iguales ventajas o privilegios. Cito las cifras de ADESS a continuación:


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