Existe una amplia variedad de expresiones más ambiguas, de las que es difícil suponer el estado emocional que se esconde detrás. Un caso paradigmático es el de la expresión de alegría”, dijo David Beltrán, investigador de la Universidad de la Laguna.
La sonrisa desempeña un papel fundamental en el reconocimiento de la alegría o la felicidad de otros. Pero, como sabemos, no siempre sonreímos cuando estamos alegres. El investigador explica que la sonrisa refleja simplemente cortesía o por afiliación a otra persona.
En otros, puede incluso ser un recurso para ocultar sentimientos y motivaciones negativas, tales como dominancia, sarcasmo, nerviosismo o vergüenza.
Para llegar a esta conclusión, los autores crearon caras compuestas por bocas sonrientes y ojos que expresaban emociones no alegres, y las compararon con caras en las que tanto bocas como ojos se relacionaban con un mismo tipo de estado emocional.
El objetivo principal fue descubrir hasta qué punto la sonrisa elimina el reconocimiento de las expresiones ambiguas, y hace que se identifiquen con la alegría a pesar de estar acompañados por ojos que expresan claramente otro sentimiento.
El poder de una sonrisa
La influencia de la sonrisa depende mucho del tipo de tarea que se les pida a los participantes y, por tanto, del tipo de actividad en el que estemos inmersos cuando nos encontramos con este tipo de expresiones”, explica Beltrán.
Así, cuando la tarea es puramente perceptiva -como la detección de rasgos faciales-, la influencia de la sonrisa es máxima, hasta el punto de que no se encuentran diferencias entre las expresiones ambiguas (boca alegre y ojos no alegres) y las expresiones genuinas de alegría (boca y ojos alegres).
En cambio, cuando la tarea implica categorizar las expresiones, es decir, reconocer si es de alegría, tristeza o de cualquier otra emoción, la influencia de la sonrisa disminuye, aunque sigue siendo importante, ya que en un 40% de las ocasiones los participantes identifican las expresiones ambiguas como genuinamente alegres.
Sin embargo, la influencia de la sonrisa desaparece en la evaluación afectiva, es decir, cuando se le pide a alguien que valore si la expresión facial es positiva o negativa.
Esto se debe a que “la sonrisa puede llevar a tratar una expresión no alegre como alegre, excepto cuando estamos implicados en la evaluación afectiva de dicha expresión.”


0 comentarios:
Publicar un comentario