Sabias que el reciclaje de autos en Estados Unidos genera suficiente acero para construir 13 millones de automóviles nuevos.
Si hay un país que ha creado toda una forma de vida alrededor del automóvil, ése es sin duda Estados Unidos. En ello, mucho ha tenido que ver la industria cinematográfica, pero ésa es otra historia para otro momento.
Desguaces.net quiere centrarse primero en algo un poco más general: abordar la situación del sector de desguace en EE.UU.
Para empezar hay que señalar que la temprana apuesta norteamericana por la fabricación y venta de todo tipo de vehículos, para impulsar a su vez el desarrollo económico interno y externo, fue un éxito.
Uno de los pilares de este éxito fue la creación de una fuerte dependencia entre la población por lo que a este tipo de transporte se refiere.
De hecho, con la excepción de Nuevo York, Chicago y San Francisco (que cuentan con una importante red de transporte público), para desplazarse por la mayor parte de las ciudades norteamericanas se hace imprescindible tener un vehículo.
Es posible que en ello también tengan que ver las grandes extensiones de terreno que podemos encontrar en un país con más de 300 millones de habitantes.
Sea como sea, el coche ha formado y forma parte de su cultura, de su way life (modo de vida) y ha sido así desde los inicios de la industria automovilista.
A los 16 años cualquier joven puede sacarse el permiso de conducir y comprarse, por un módico precio o no, uno de los cientos de modelos que pueblan los concesionarios, las empresas de vehículos usados o de segunda mano, los talleres e incluso los desguaces.
Y es que, con tanto coche, el sector del desguace no podía quedar ajeno al negocio. Ni siquiera la crisis parece haberle afectado. Más bien al contrario.
En Detroit, símbolo norteamericano de la producción y desarrollo tecnológico automovilísticos, la crisis ha hecho que más de 200 mil personas hayan abandonado la ciudad, dejando tras de sí decenas de cementerios de coches.
Las iniciativas del gobierno de Obama para que la industria remonte el vuelo y vuelva a fabricar están ahí. En cambio, a los desguaces no les hacen falta, han incrementado su ritmo de trabajo.
El paro y la falta de dinero han hecho que cientos de ciudadanos opten por buscar y vender lo que hay en abundancia: restos de vehículos.
Los propietarios dicen que cada día ven más caras nuevas pasar por los desguaces para vender la chatarra recuperada.
Dejando la economía a un lado, hay que señalar que en Estados Unidos la legislación en torno al reciclaje de vehículos no ha sido tan espectacular como en Europa.
En materia legislativa, a escala nacional y no estatal, sólo ha visto la luz Automobile Recycling Study Acto f 1991 (HR 3369).
Fue el resultado de un estudio del US Environmental Protection Agency (USEPA) en colaboración de las Secretaría de Comercio y la de Transporte.
¿El objetivo? Estudiar un aumento potencial de reciclaje del automóvil.
¿Qué se consiguió? Identificar los materiales tóxicos y no reciclables usados hasta el momento y sus posibles sustitutos. También comenzar a estudiar el hecho de establecer diseños para coches de tal forma que los materiales peligrosos se eliminen gradualmente.
Poco a poco, EE.UU. fue prohibiendo el vertido de líquidos o el abandono de baterías con plomo en los vertederos. La alternativa debía ser el almacenamiento.
A escala estatal, también se han dado algunos pasos, por ejemplo con la incineración de los neumáticos para conseguir energía.
Por lo que respecta al proceso de desguace de un vehículo, éste viene a seguir el modelo europeo:
Desguaces.net quiere centrarse primero en algo un poco más general: abordar la situación del sector de desguace en EE.UU.
Para empezar hay que señalar que la temprana apuesta norteamericana por la fabricación y venta de todo tipo de vehículos, para impulsar a su vez el desarrollo económico interno y externo, fue un éxito.
Uno de los pilares de este éxito fue la creación de una fuerte dependencia entre la población por lo que a este tipo de transporte se refiere.
De hecho, con la excepción de Nuevo York, Chicago y San Francisco (que cuentan con una importante red de transporte público), para desplazarse por la mayor parte de las ciudades norteamericanas se hace imprescindible tener un vehículo.
Es posible que en ello también tengan que ver las grandes extensiones de terreno que podemos encontrar en un país con más de 300 millones de habitantes.
Sea como sea, el coche ha formado y forma parte de su cultura, de su way life (modo de vida) y ha sido así desde los inicios de la industria automovilista.
A los 16 años cualquier joven puede sacarse el permiso de conducir y comprarse, por un módico precio o no, uno de los cientos de modelos que pueblan los concesionarios, las empresas de vehículos usados o de segunda mano, los talleres e incluso los desguaces.
Y es que, con tanto coche, el sector del desguace no podía quedar ajeno al negocio. Ni siquiera la crisis parece haberle afectado. Más bien al contrario.
En Detroit, símbolo norteamericano de la producción y desarrollo tecnológico automovilísticos, la crisis ha hecho que más de 200 mil personas hayan abandonado la ciudad, dejando tras de sí decenas de cementerios de coches.
Las iniciativas del gobierno de Obama para que la industria remonte el vuelo y vuelva a fabricar están ahí. En cambio, a los desguaces no les hacen falta, han incrementado su ritmo de trabajo.
El paro y la falta de dinero han hecho que cientos de ciudadanos opten por buscar y vender lo que hay en abundancia: restos de vehículos.
Los propietarios dicen que cada día ven más caras nuevas pasar por los desguaces para vender la chatarra recuperada.
Dejando la economía a un lado, hay que señalar que en Estados Unidos la legislación en torno al reciclaje de vehículos no ha sido tan espectacular como en Europa.
En materia legislativa, a escala nacional y no estatal, sólo ha visto la luz Automobile Recycling Study Acto f 1991 (HR 3369).
Fue el resultado de un estudio del US Environmental Protection Agency (USEPA) en colaboración de las Secretaría de Comercio y la de Transporte.
¿El objetivo? Estudiar un aumento potencial de reciclaje del automóvil.
¿Qué se consiguió? Identificar los materiales tóxicos y no reciclables usados hasta el momento y sus posibles sustitutos. También comenzar a estudiar el hecho de establecer diseños para coches de tal forma que los materiales peligrosos se eliminen gradualmente.
Poco a poco, EE.UU. fue prohibiendo el vertido de líquidos o el abandono de baterías con plomo en los vertederos. La alternativa debía ser el almacenamiento.
A escala estatal, también se han dado algunos pasos, por ejemplo con la incineración de los neumáticos para conseguir energía.
Por lo que respecta al proceso de desguace de un vehículo, éste viene a seguir el modelo europeo:
- Desmantelamiento.
- Fragmentación.
- Separación y procesado del material resultante.
- Destrucción de los desechos no reciclables en los vertederos.
Y hay que apuntar que, junto con los desguaces, otras instalaciones relacionadas con la gestión de los residuos son las empresas especializadas: las desmontadoras, las fragmentadoras, las acerías y los vertederos.
¿El futuro? A corto plazo, las iniciativas seguirán concentrándose en la gestión de residuos que contengan mercurio.
A largo plazo, algunos estudios apuntan a que el país seguirá el modelo europeo y creará una normativa específica sobre el reciclaje, ya que la cantidad global de desechos es preocupante.
Sin embargo, otros consideran que Norteamérica seguirá el camino trazado hasta ahora.
Es decir, que las iniciativas seguirían llegando de la Environmental Protection Agency y de los diferentes estados, a través de leyes restrictivas de destrucción o tratamiento de residuos y de la investigación.
Sea como sea, y si exceptuamos a las baterías de plomo, el automóvil continuará siendo el productor más reciclado en EE.UU.



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